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ANSIEDAD Y COMIDA - Una Mirada amable

Fecha: 17-03-2020

Nos pasamos la vida huyendo para no sentir el dolor.

Nuestra herida original, se creó cuando éramos muy pequeños y no podíamos defendernos.

Por eso desarrollamos estrategias defensivas para no volver a sentir ese dolor. Junto con ese dolor, aislamos una parte de nosotros mismos, una parte de nuestro potencial y de nuestra fuerza vital que esperan ser rescatadas.

El dolor que sufrimos fue intenso y desarrollamos ciertas creencias grabadas a fuego en nuestro inconsciente, una de ellas es que el dolor es tan grande que no podemos soportarlo.

La realidad es que como adultos sí podemos hacerlo. Tenemos la fuerza y los recursos para afrontar ese dolor original, sanarlo y recuperar esa parte de nosotros, de nuestro potencial y de nuestra fuerza vital.

Lo sé, porque he estado enfrentando ese dolor, sanándolo y recuperando esas partes de mí últimamente. Sé que es necesario mirar de frente ese dolor para liberarlo, transformarlo, alcanzar la paz. Y aun sabiéndolo todavía caigo en los viejos patrones algunas veces y mantengo la lucha para no sentir.

He sufrido de ansiedad desde pequeña y cuando estoy lidiando con muchas cosas, como para taparla, para no pensar o sentir lo que duele.

Cuando era pequeña, en mi casa había escasez y se escondía la comida. Cuando sentía ansiedad comía a escondidas. Si me pillaban mis hermanos me hacían sentir avergonzada.

Comer ansiosamente estaba mal visto en mi familia. Por el contrario, recuerdo que cuando alguno de mis hermanos o hermanas no tenían demasiada hambre, le compraban alguna cosa especial, algo dulce.

Aún de adulta he estado oyendo el retintín en la voz de mi madre cuando dice que soy golosa, como si fuera algo malo. Una debilidad de carácter.

Así crecí, avergonzada, con razones de sobra para sufrir de ansiedad. Comiendo para taparla y avergonzándome y juzgándome por hacerlo. 

En nuestro último seminario estuvimos nombrando y sanando aquello que nos avergüenza. Aprendimos que para sanar nuestra verguenza necesitamos al otro, su mirada amorosa, compasiva y sin juicio.

Una compañera nos explicó que había estado comiendo demasiados bombones, hasta el punto de sentirse mal físicamente.

Eso es algo que yo hago a veces y me parecía algo feo de mí que no quería que los demás vieran. Que mi compañera, en su tercer fin de semana de formación, (yo estoy en mi segundo año), lo compartiera abiertamente con el grupo, me pareció de una valentía asombrosa.

Yo no la juzgaba, ni me parecía peor persona, ni una persona débil. En ella no me pareció algo vergonzoso. Entonces, ¿por qué no mirarme a mi misma como la miraba a ella, con amor y compasión?

La guinda fue cuando esta compañera, después de trabajar en una sesión a través de las 9 fases de transformación del Sistema EsenciArt  con la ayuda de un compañero, nos compartió su experiencia:

Nos explicó que había percibido un vacío enorme en su interior, como un tubo enorme que llegaba hasta el fondo de la Tierra y que no tenía fondo. Sentía que estaba vacía, que no era nada y que no la veían. Que tenía que llenar ese agujero para ser algo, para que la vieran, pero dado que el agujero no tenía fondo, por mucho que hiciera o que comiera no podría llenarlo.

Durante la sesión sintió como ese agujero sin fondo se fue transformando en uno más pequeño, con límites definidos, con fondo, como del tamaño de un tambor de lavadora. Parecía aliviada y esperanzada. 

Su experiencia me da esperanza. Esperanza y confianza en el proceso de las 9 Fases de Transformación para sanar el origen de mi malestar y desconexión. 

La Dra. Muriel Moreno nos invita a poner conciencia justo cuando tenemos ese impulso de comer:

“Justo antes de comer con ansiedad, toma dos respiraciones profundas y pregúntate:

  • ¿Qué estaba pasando justo antes?

  • ¿Qué estaba pensando y sintiendo?”

En EsenciArt aprendemos a poner amor en nosotros mismos, con la práctica del Observador Compasivo. Incluso cuando hay dolor, vergüenza o cualquier tema que nos cuesta amar en nosotros. Aceptamos lo que hay verdaderamente en cada momento sin intentar cambiarlo, poniendo conciencia y nombrándolo.

Dentro del currículum de la formación EsenciArt, aprendemos a distinguir cuándo nuestra lucha tiene un origen emocional, mental, energético, y/o físico.

Así que además de la conciencia profunda que estoy desarrollando con los procesos del Sistema EsenciArt, también descubrí durante este fin de semana de formación, que un desequilibrio físico, también puede ser causante de ansiedad y del deseo de comer cosas dulces, como cuando hay un desequilibrio en nuestra flora intestinal y una sobrepoblación de cándidas, ya que a éstas les encanta el dulce y se alimentan de éste. En ese caso, para restaurar la salud física, nuestra microbiota, equilibrio hormonal, etc, se recomienda consultar con un profesional de la salud como nuestra profesora en Salud Integrativa, la Psiconeuroinmunóloga y Dra. Laura Llacuna, que nos dio esta reveladora clase.

Si estás sufriendo de ansiedad, te deseo de todo corazón que recibas lo que necesitas en este momento para sanar, física, mental y emocionalmente. 

Hay salida. “La salida está entrando”.

 

Tras la puerta” de Eva Pierrakos

Tras la puerta de sentir tu debilidad,
reside tu fuerza.

Tras la puerta de sentir tu dolor,
residen tu placer y gozo.

Tras la puerta de sentir tu miedo,
residen tu seguridad y tu confianza.

Tras la puerta de sentir tu soledad,
reside tu capacidad de tener satisfacción,
amor y compañía.

Tras la puerta de sentir tu odio,
reside tu capacidad de amar.

Tras la puerta de sentir tu desesperación,
reside tu esperanza verdadera y justificada.

Tras aceptar las carencias de tu infancia,
reside ahora tu satisfacción.


 

 

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